Antes de comenzar con la traducción del video, necesitaba preparar las cuentas, plataformas y programas que utilizaría durante el proyecto.
Primer contacto con WordPress.tv
La primera herramienta necesaria fue mi cuenta de WordPress.org. Esta cuenta es diferente a la que utilizo para administrar mi blog en WordPress.com, ya que es la que permite participar oficialmente en las diferentes áreas de contribución de WordPress.
Después de iniciar sesión, ingresé a WordPress.tv y comencé a explorar los videos disponibles. En esta plataforma se pueden encontrar charlas, tutoriales, entrevistas y presentaciones realizadas por miembros de la comunidad de WordPress.
Durante este primer recorrido revisé cómo estaba organizada la información de cada video, cuáles tenían subtítulos disponibles y dónde se encontraba la opción para enviar una nueva traducción.
Primer contacto con WordPress.tv y exploración de las opciones disponibles para contribuir mediante subtítulos.
Probando Amara
Una de las primeras herramientas que consideré fue Amara, ya que aparecía como una opción para crear, traducir y sincronizar subtítulos.
Ingresé a la plataforma, creé una cuenta y busqué la opción para agregar el enlace del video. Sin embargo, al intentar continuar con el proceso, descubrí que la herramienta solicitaba realizar un pago para utilizar la función que necesitaba.
Como uno de mis objetivos era realizar el proyecto utilizando herramientas gratuitas, decidí no continuar con Amara y buscar otra alternativa.
Aunque finalmente no utilicé esta plataforma, la experiencia me ayudó a comprender la importancia de probar las herramientas antes de comenzar el trabajo completo. De esta manera, pude cambiar el plan a tiempo y evitar depender de un servicio que requería un pago.

Amara fue una de las primeras alternativas consideradas, pero la función necesaria para continuar requería un pago.
Buscando una alternativa gratuita
Después de descartar Amara, comencé a buscar una forma gratuita de obtener la transcripción del video y continuar con la traducción.
Primero comprobé si el mismo video de WordPress.tv también estaba publicado en YouTube. Por suerte, logré encontrarlo en esta plataforma.
El video no contaba con un archivo de subtítulos en inglés que pudiera descargarse directamente. Solamente tenía los subtítulos generados automáticamente por YouTube, por lo que fue necesario obtener la transcripción a partir de esa información.
Una vez obtenida, guardé la transcripción en un archivo de texto para conservar las marcas de tiempo y comenzar la traducción al español.
Video localizado en YouTube, desde donde obtuve la transcripción automática en inglés para utilizarla como base.
Herramientas seleccionadas
Después de realizar varias pruebas, definí las herramientas que utilizaría durante las diferentes etapas del proyecto:
- WordPress.org: para identificar y registrar públicamente mi contribución.
- WordPress.tv: para seleccionar el video y enviar posteriormente los subtítulos en español.
- YouTube: para localizar el video y obtener su transcripción automática en inglés.
- Bloc de notas: para guardar y trabajar con la transcripción conservando las marcas de tiempo.
- Subtitle Edit: para revisar la sincronización y preparar el archivo final de subtítulos.
- VLC Media Player: para reproducir el video y comprobar que cada subtítulo aparezca en el momento correcto.
Organización del proyecto
También fue importante organizar los archivos desde el inicio. Para evitar confundir las distintas versiones, creé carpetas separadas para guardar el video, la transcripción original, la traducción al español, el archivo final y las capturas utilizadas como evidencia.
Además, conservé una copia de la transcripción original antes de comenzar a modificarla. Así, si ocurre algún problema durante la traducción, puedo volver al archivo inicial sin perder el trabajo realizado.
Organización de los archivos y evidencias utilizadas durante el proyecto.
¿Qué aprendí en esta etapa?
Esta etapa me permitió comprender que crear subtítulos no consiste solamente en traducir palabras. También es necesario preparar correctamente los archivos, conservar las marcas de tiempo, revisar la sincronización y elegir herramientas compatibles con el formato solicitado.
El principal inconveniente fue descubrir que Amara requería un pago para utilizar la función que necesitaba. En lugar de detener el proyecto, busqué una alternativa gratuita y adapté mi plan de trabajo.
Con las herramientas preparadas, el siguiente paso fue seleccionar definitivamente el video, obtener su transcripción y comenzar con los primeros fragmentos de la traducción.

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